Viviendo la experiencia de mi vida

Iguazú, viajes, vuelta al mundo

Iguazú 

Palabra que en guaraní significa «agua grande»  (i: agua; guazú: grande).
Es el nombre de un río que se ubica entre Argentina, Brasil y Paraguay, el cual desemboca en el Paraná. Tiene 275 cascadas. La más grande se llama Garganta del Diablo y tiene 70 metros de altura y 150 metros de ancho.

Imagen de las Cataratas

Los guaraníes son un grupo de pueblos indígenas suramericanos que se ubican geográficamente en Paraguay, noreste de Argentina, sur y suroeste de Brasil, sureste de Bolivia y Uruguay

Tras estos pequeños apuntes culturales, os contaré nuestra historia:

Llegamos a la rodoviaria de Sao Paolo (la segunda más grande del mundo) a eso de las 5:30 de la mañana y nuestro vuelo hacia Foz de Iguazú (en Brasil) salía a las 11:30, así que teníamos mucho tiempo. Estuvimos un rato con Natalia, ya que allí se separaban nuestros caminos. Compramos nuestro billete de bus hasta el aeropuerto y nos despedimos. Harry, Perry y Morry habían pasado una increíble semana juntos.

Llegamos al aeropuerto de Guarulhos y nos dijeron que era muy pronto para hacer la facturación, así que nos sentamos a esperar tranquilamente. Más tarde, cuando fuimos a hacer el check-in, descubrimos que… ¡¡¡nos habíamos equivocado de aeropuerto!!! Pues si, resulta que Sao Paolo tiene tres, y el nuestro estaba en la otra punta de la ciudad… Y si, lo sé, somos muuu tontos…

Resignados y con el miedo a perder nuestro avión, cogimos un taxi, a cuyo señor conductor le explicamos la prisa que teníamos (con lo tranquilos que estábamos…) y, la verdad, se portó muy bien, conduciendo como si fuese Ayrton Senna por las calles de Sao Paolo.

La historia tuvo un final feliz, para nuestra enorme suerte, pero nos dimos cuenta que, en este viaje, lo nuestro no están siendo los aeropuertos. Este «despiste» se había «comido» una parte de nuestro presupuesto con la que no contábamos… Pero bueno, son percances del viaje que te hacen aprender.

Llegamos a Foz sobre la 1 de la tarde y decidimos ir directos a ver las cataratas desde el aeropuerto.

Hacia muy buen día y lo queríamos aprovechar (ya comeríamos en otro momento…)

Dejamos las mochilas en una taquilla (nada barata) y compramos la entrada (tampoco estaba regalada). Al principio, cuando nos subieron en un bus para llevarnos al comienzo del sendero, nos pareció todo demasiado turístico para nuestro gusto, como un parque de atracciones…

Primera vista nada más llegar

Qoatis por todos lados, robando lo que pueden

¡¡Lo conseguimos!!

Pero la verdad es que todo es impresionante. Desde este lado, el brasileño, (días más tarde lo veríamos desde el lado argentino) tienes una vista panorámica muy bonita de las cascadas, aunque estás un poco lejos.

Panorámica

Con las cataratas de fondo

Hasta que llegas a la Garganta del Diablo… Y es como si estuvieras bajo el agua. (Ni que decir tiene que te pones empapado)

Ya estamos mojados…

Impresionante

Garganta del diablo en todo su esplendor

Empapados

Wall-e también alucinó

Estando allí, te sientes insignificante ante esta expresión de la fuerza de la naturaleza: el ruido del agua es atronador y la potencia con la que cae es alucinante.

Después de hacernos mil fotos y algunos vídeos, y disfrutar del momento, de la sensación, decidimos poner rumbo a la ciudad.

El viaje cansa…
En Foz de Iguazú nos esperaba Jorge, nuestro CS allí. Un chico paraguayo la mar de divertido. No recuerdo haber conocido a nadie tan apasionado por los idiomas (habla muchos de ellos e imita acentos perfectamente), además de ser un gran músico (toca el violín) y cantante (imitación a Bisbal incluida). Compartimos una divertida cena, en la que nos explicó muchas cosas sobre la ciudad (como, por ejemplo, que por un lado tiene frontera con Argentina y por el otro con Paraguay) y de todo en general: música, idiomas, literatura…

 

 

Paraguay a su izquierda; Argentina debajo
Aprovechamos mucho el día siguiente, visitando por la mañana la presa de Itaipú, la segunda más grande del mundo y que abastece de energía a Brasil y Paraguay, ya que en ella trabajan los dos países codo con codo.

 

La presa

Con Jorge

En el donuts

Algún fontanero por aquí?

Y por la tarde cruzando el puente de la Amistad para ir a Ciudad del Este, en Paraguay.

 

 

No habíamos escuchado hablar mucho de ella, pero Jorge insistió en ir. ¡Que razón tenía! Nos impactó enormemente. Habíamos, simplemente, cruzado un río y todo había cambiado. Estábamos en la ciudad sin ley, donde te «asaltaban» y «perseguían» por la calle para venderte lo que fuese, con mercadillos «cutres» por todos lados… Y de repente, centros comerciales mega lujosos (Monalisa) al más puro estilo «El Corte Inglés» o «Galerías LaFayette». El contraste era enorme. Pasamos de estar en una bodega refrigerada de bebidas carísimas importadas (vinos franceses y argentinos, licores, bourbons…) al mercadillo más pobre con 35 grados a la sombra en cuestión de segundos.

 

Ciudad del Este

Uno mas…

PARIS!!

Agradecemos a Jorge habernos llevado allí, ya que nos guió por una ciudad a la que no nos hubiese gustado pasear solos, honestamente.

 

 

Esa noche, ya en casa, empezó a caer una tormenta espectacular, que pudimos contemplar desde su apartamento en el 5º piso. E hicimos (o hice…) dos excelentes tortillas españolas para agradecer a Jorge toda su amabilidad.

 

 

Parece que va a llover…

La mañana del día después, fuimos a visitar un templo budista, un espacio de tranquilidad y armonía muy bonito. Para nuestra mala suerte, empezó a llover a cántaros y a pesar de nuestros chubasqueros, acabamos como «sopas».

 

 

Explicación de la bandera budista

Paz y armonía

Meditando un poco

Wall-e también se mojó un poco…

Tras despedirnos de Jorge, cogimos (aunque a partir de ahora dejaré este verbo de lado, ya que para los argentinos tiene otro significado…) un autobús urbano que nos llevaría a Argentina. Así de simple cruzar una frontera: en bus urbano. Como tuvimos que bajar para «tamponar» nuestros pasaportes por la aduana brasileña, decidimos hacer autostop hasta la aduana Argentina (ya que había unos 3km o esperar el bus 40 minutos)

 

¡Nuestra primera experiencia de autostop fue muy positiva! No tardaron nada en parar y llevarnos, una familia de brasileños. Tras los controles de aduana Argentina, otro bus nos llevaría a la terminal (estación en «argentino») de Puerto Iguazú, donde nos esperaba Facundo, nuestro CS allí. Como él estaba en el trabajo, aprovechamos para hacer una compra… Y empezó a llover lo más grande. Por suerte, Facundo llegó pronto y no nos mojamos demasiado. Como se tenía que ir, nos dejó la casa para nosotros. ¿No es increíble que abras y dejes tu casa a dos completos desconocidos? Me encanta Couchsurfing, por si aún no os habéis dado cuenta…

Como queríamos ver las cataratas un buen día de sol, y anunciaban lluvia para el día siguiente, lo dedicamos a visitar el «pueblo»: paseo por el puerto hasta el Hito de las tres fronteras, lugar desde el que puedes divisar los 3 países (estás en Argentina, pero ves Brasil y Paraguay enfrente), divididos por dos ríos, el Iguazú y el Paraná, cuyos cursos se encuentran aquí.

Desde Argentina, Paraguay a la izquierda, Brasil a la derecha

En un punto geográficamente estratégico

Por la tarde, junto a Maxime (el chico que habíamos conocido en Ilha Grande, ¿os acordáis?), visitamos la casa Aripuca, toda construida con troncos y madera, que imita a las trampas que usaban antiguamente para cazar las tribus guaraníes, y que pretende ser una forma de protesta contra la tala excesiva de árboles y abuso que hacemos de los recursos.

 

 

El gran cazador

Harry, un tío con puntería

Trampa Aripuca

Con nuestro amigo el Palito

Fuimos a tomar una cerveza con Maxime y a dormir temprano.

 

El jueves tocó madrugar, pero mereció la pena. ¡Y de qué manera! No os he hablado aún de Facundo, ¿verdad? Pues resulta que el gran Facundo trabaja de Guardaparque en las Cataratas de Iguazú… Y nos propuso llevarnos al parque en su día de trabajo. Es decir, que tuvimos la increíble suerte de ser los primeros en entrar al parque,(de hecho, hicimos una parte del trabajo de Facundo, abriendo algunos caminos), poder disfrutar de las Cataratas durante hora y media sólo para nosotros… Y, encima ¡GRATIS!

 

¡Menuda experiencia!

 

Sin nadie más

No sé si podéis imaginar lo emocionados que estábamos, no nos lo podíamos creer. Queríamos guardar en nuestras retinas (y en nuestras cámaras) cada instante, cada paso que dábamos…

Encima de la Garganta

Con el gran Facundo

Wall-e alucinaba

Cuando acabamos de hacer el circuito superior y la garganta del diablo y nos volvíamos, empezó a llegar la gente, que nos miraba como diciendo… «¿estos de donde salen?» Y nosotros respondíamos con la más amplia de nuestras sonrisas y un «Buenos días» muy educado.

Guardaparques por un día

El nuevo sheriff de Iguazú

Ese soy yo!!

Como ya habíamos visto casi lo más importante, y sólo eran las 9 de la mañana, pudimos disfrutar del resto del parque a nuestro ritmo: senderismo, fotos, vídeos, Wall-e, Chiwaca, comer con vistas impresionantes… ¡Estuvimos más de 8 horas allí!

A Wall-e le encantó el Parque

Escucho agua por aquí cerca…

Comiendo con estas vistas…

The Wall-e King

Juan Y Wall-e despidiendose del parque


Nunca podremos agradecer lo suficiente a Facundo (¡un tío extraordinario, por cierto!) aquel inolvidable día…

  1. Chiqui

    Que pasada!!!
    Menuda experiencia …. y vaya paisajes
    Me encanta leer tus post !!!
    Un beso

  2. Lucia

    Qué pasada, Juan! Me alegras el rato leyendo tu blog. De hecho, en cuanto pasan unas semanas me empiezo a preguntar cuánto faltará para el siguiente 🙂 disfruta de todooooo!!! Muack

  3. Hola Juan, soy de la ciudad de Puerto Iguazú (Argentina), que está a 18 km de las Cataratas. Me gusto mucho el post que armaste, trabajo en un emprendimiento donde ofrezco información turística para la persona que quiera visitar nuestro destino.
    Con respecto a la visita a la ciudad paraguaya de Ciudad del Este, yo he ido cientos de veces y por suerte nunca me han robado, en el sentido de ir por la calle y que me asalten, pero si es que hay que ir con precaución y siempre es mejor ir acompañado de alguien que conozca el lugar, más que nada a la hora de ir de compras y si la idea es ir a conocer creo que lo único que no hay que hacer es llamar la atención, por ejemplo llevando cadenas o anillos de oro, ir con celulares o camaras de fotos en la mano, llevar la billetera en un bolsillo de forma descuidada. Con respecto a mi ciudad Puerto Iguazú, es un lugar muy tranquilo (supongo que habrás notado la gran diferencia con Ciudad del Este) donde tenemos diversos atractivos naturales y culturales para visitar.
    En fin, un gusto que hayas visitado nuestro destino y quería aprovechar para invitar a quienes no conocen las Cataratas del Iguazú a visitarlas! Por supuesto si tienen alguna consulta o inquietud, será un gusto ayudarlos.
    Saludos!
    Iván.

  4. Beatrice Mazzocchi

    Les chutes d’Iguazù sont vraiment spectaculaires et vos photos…….. formidables!!!!!
    Félicitation et à bientôt. Quelle votre prochaine étape ? Aura-t-elle lieu en Argentine déjà ?
    Bonne route.
    Beatrice

  5. Impresionante lugar sin duda! Me encantaría ir! Muy buena entrada, gracias por compartir!

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