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cusco, viajes, vuelta al mundo

Cusco, la Montaña de Siete colores y el Valle Sagrado.

Todo el mundo conoce Cusco (o Cuzco) por su cercanía al Machu Picchu… Pero Cusco es mucho más.

Considerada la «capital histórica» de Perú (ya que antiguamente fue la capital del Imperio Inca) y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, también se conoce como la «Roma de América» debido a la gran cantidad de monumentos que posee.

En su centro histórico podemos encontrar muchas iglesias, y en su plaza central además está la catedral (a la que sólo puedes entrar sin pagar si vas a misa temprano…) 

Nuestro primer día visitamos el mercado, paseamos por su bonito centro histórico (cuya única pega es el constante acoso que sufres para que compres un tour o te hagas un masaje) y subimos hasta el mirador del Cristo, desde donde puedes apreciar unas fantásticas vistas sobre Cusco y su centro histórico en forma de Puma (https://cuscovivo.wordpress.com/2008/02/20/puma/amp/)

Muy poca gente sabe que se puede subir hasta allí gratis (cerca hay unas ruinas incas por las que tienes que pagar entrada), pero existe otro camino (a través de escaleras y barrios de escasa seguridad) que encontramos siguiendo nuestro querido Maps.me…

Esa noche nos encontramos con Francis y Cécile, dos amigos franceses de Harry con los que haríamos el Machu Picchu al día siguiente y tomamos unas Cusqueñas en el Hostel.

Tras volver del Machu Picchu (el cual merece una entrada él solito) dedicamos el día a descansar un poco, ya que habíamos salido de fiesta para celebrar la gran experiencia, desayunar en el mercado, hacer un free tour que, aunque no nos gustó demasiado, nos enseñó algunas cosas interesantes sobre la capital, su cultura y su bandera (primera vez que nos piden un mínimo de dinero al acabar un tour… ¡gratuito!) …y, bueno… beber cerveza: nos enamoramos de una Cervecería llamada «Nuevo Mundo» donde ponen cervezas estilo Belga (creo que al final las probamos casi todas…)

La montaña de Colores

Uno de los trekks que están más de moda es el de la Montaña de Colores, arcoiris o la «Rainbow Mountain» (en inglés siempre suena mejor)

Al igual que todas las excursiones posibles desde Cusco, casi todas las agencias te la ofrecen a precios muy variados, pero la suya siempre es mejor que la del vecino…

Nosotros, como siempre, hicimos la más barata que encontramos.

La anécdota fue que habíamos llevado la ropa a lavar, y nos dijeron que nos la traían por la noche al hostel… Y al levantarnos a las 2:30 de la mañana para prepararnos, nuestra ropa… ¡no estaba! y no teníamos nada de abrigo… Tuvimos que llamar desde recepción a un teléfono que había en la puerta de la lavandería… y nos la trajeron al rato… ¡Menudo follón!

Para empezar la ruta, te llevan en minibus durante más de 4 horas, te dan el desayuno… Y llegados al punto de partida, cada cual a su ritmo, aunque intentando ir más a menos cerca del guía. 

He de decir que no sólo el llegar a la espectacular montaña de colores merece la pena, sino que todo el camino es realmente precioso. 

Un daltónico en la montaña de colores…

Al llegar arriba, tras casi 10km y unas 3 horas de caminata, estabamos a 5200m y hacia bastante frío, pero el conjunto de montañas de colorines hace que no te importe, ¡es tan bonito…! ¡Incluso para un par de daltónicos!

Incluso nuestro héroe del día, un canadiense de 69 años que venía con nosotros, consiguió hacer cima.

La vuelta fue un poco menos divertida: lluvia, granizo, caídas… Más la comida y otras tantas horas de mini bus hicieron que llegásemos reventados a Cusco. Aunque eso no impidió ir a tomarnos una cerveza, con un bonito reencuentro por azar con nuestra querida Lisa…

Aún estaríamos unos días más en Cusco, esta bonita ciudad nos tenía atrapados… E incluso hicimos otro Tour:

El Valle Sagrado y Ollantaytambo

Tengo que decir que no fue mi tour preferido… Ya que nos llevaron a demasiadas tiendas de souvenirs, artesanías, ropa…

Lo mejor, sin duda, fue la compañía de nuestras queridas Lara y Paloma, dos argentinas «recopadas» con las que pasamos un día muy divertido visitando ruinas Incas, la ciudad de Ollantaytambo (y los restos de su Templo del Sol, por supuesto) e incluso una interesante iglesia con pinturas algo curiosas donde Cristo es «morenito» de piel…

Aprendimos que los Incas tenían más de 300 clases de patatas diferentes, cómo aprovechaban los recursos del río, como enterraban a sus muertos, como se defendían de los saqueadores, como se reconoce la Plata verdadera ¿…?, nos preguntamos como hicieron para subir esas enormes piedras a la montaña de Ollantaytambo… Y al final, deseábamos llegar de vuelta a Cusco, estábamos reventados y hambrientos…

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