juanporelmundo

Viviendo la experiencia de mi vida

Amazonas, Juan por el mundo, Perú, vuelta al mundo

Perdido en el Amazonas.

Para alguien como yo, que tiene pánico a las arañas y a las aguas turbulentas, adentrarse unos días en la selva suponía todo un reto.

Nada más llegar a Iquitos, encontrar el hostel (si es que se podía llamar así…) y comer algo, Thomas y yo fuimos a buscar por varias agencias para hacer el tour en la selva. Es algo que, como ya os he dicho alguna vez, odio mucho: te explican cien veces la misma cosa, todos son los mejores y las otras agencias sólo mienten. Pero en Iquitos este agobio se multiplica por tres, hasta en la calle te “acosan”. Y tú, que sólo quieres saber el precio porque sabes que todas hacen casi exactamente lo mismo, tienes que apechugar… Al final, tras tantas vueltas, lo tomamos con la agencia de nuestro propio hostel (la primera opción) con la que negociamos hasta los 400 soles, e iríamos con tres holandeses, 2 chicos y una chica: Imme, Francis y Swann. (Resulta que a los dos chicos ya los había conocido en Valparaíso, aunque fueron ellos los que me reconocieron…) Qué pequeño es el mundo…

El resto del día lo dedicamos a descansar, tomar cerveza, cenar y pasear por Iquitos con Cleila, Amandine y Richard para despedirnos de ellos.

Tres días en la selva

Para llegar hasta el “lodge” de nuestra agencia en mitad de la selva, fuimos hasta Nauta en microbús (en el camino recogimos a los holandeses y a Frank, que sería nuestro guía), luego en motocar hasta el mercado, donde desayunamos y compramos algunas cosas que nos harían falta y más tarde en lancha hasta allí.

Tras instalarnos en nuestras habitaciones (y comprobar que, por desgracia para mí, efectivamente, había arañas por todos lados) y comer, fuimos a dar un paseo por la selva, detrás del lodge, el cual se situaba en un enclave precioso.

Frank, nuestro genial guía, nos explicó muchas cosas sobre plantas y su uso medicinal, o como, por ejemplo, usar las termitas como repelente de mosquitos, lo cual hicimos al pie de la letra, aunque, por supuesto, éstos nos comieron: así quedó la espalda del pobre Thomas tras el “paseo”…

Más tarde, tomamos el bote, conducido por Jhordi, un chaval de 13 años un poco tímido, pero muy habilidoso y gran ayudante de Frank. Fuimos a la búsqueda de delfines, tanto grises como rosados. También vimos enormes plantas acuáticas. Nos bañamos cerca de los delfines (todo un reto para mí…) y acabamos viendo la puesta de sol.

Tras la ducha y la cena, volvimos a tomar el barco en busca de… ¡caimanes! Y fue increíble la sensación de moverse en barco por la noche en la selva, pasando por pequeños pasadizos que sólo Frank podía conocer y con el cielo despejado y lleno de estrellas. Llegamos a un lago, y a lo lejos, Frank (y sólo él) vio unos ojos que reflejaban la luz de su linterna (los demás no habíamos visto nada). Nos acercamos despacio, se tumbo en la parte delantera de la barca y, con un rápido movimiento, tenía un caimán entre las manos. Increíble. Uno a uno lo fuimos cogiendo para la foto de rigor para después volver a dejarlo tranquilo.

De vuelta al lodge, fue como estar en una pesadilla: había enormes arañas por todos lados. Swan (la chica holandesa, que también tenía miedo a las arañas) y yo estábamos bastante asustados. ¿Cómo iba yo a pegar ojo? Pues, tras meterme en mi cama completamente cubierta por una mosquitera que Thomas me ayudó a cerrar, estaba tan cansado que no tardé nada en dormirme. Tuve pesadillas con arañas, eso si…

Nos levantamos temprano para ir a ver aves y monos. Vimos tres especies de monos distintas y muchísimas aves: garzas, loros, tucanes…

Volvimos al lodge a desayunar y fuimos a dar un paseo por la selva de nuevo. Esta vez fue incluso más interesante y divertida que la primera: nos dejamos picar por una hormiga fuego (dolorosa pero buena para los huesos, según dicen), bebimos agua de un tronco, probamos una planta que daba calor cuando la presionabas en el pliegue de tu codo, escribimos nuestros nombres en un enorme hongo, nos cepillamos los dientes con unas raíces y hasta… ¡Nos comimos una larva viva! ¡Si, si, como Timón y Pumba!

Tras la comida, jugamos un partidito de fútbol muy divertido con los niños locales y echamos una pequeña siesta.

Esa noche haríamos acampada en la selva, así que tomamos la lancha y nos dirigimos hacia nuestro lugar de acampada.

En el camino, encontramos un simpático mono que se subio a nuestra lancha y… ¡nos robo uno de los huevos de nuestra cena!

Seguimos nuestro camino, y de repente, se paró el motor. Resulta que se le había caído un tornillo. Y no estábamos ni a mitad de camino… Nos tocaba volver… ¡remando!

Pero Thomas y Jhordi consiguieron arreglar el motor para que funcionase un rato… Y luego otra lancha nos remolcó. En el lodge, Frank y Jhordi arreglaron el motor y volvimos a salir, pero cómo era muy tarde, fuimos a otro lugar más cerca.

Nada más llegar, nos pusimos a montar las hamacas/carpas, ya que estaba anocheciendo y amenazaba con llover.

Una vez todo montado, hicimos unos ricos espaguetis “a la selva”.

Y fuimos a la búsqueda de una anaconda o una boa, primero a pie y después en lancha, pero no hubo suerte… Frank se disculpó, pero así es la selva. Lo más que conseguimos ver fueron unas enormes ranas y otro pequeño caimán.

Dormir en mitad de la selva fue genial, escuchando todos esos sonidos… Y, además, para mi suerte, no había muchas arañas y no vimos ninguna tarántula. Aunque por bichos no podíamos quejarnos… ¡Te atacaban por todos los frentes!

Volvimos al lodge a la mañana siguiente para desayunar y salimos a pescar… ¡Pirañas!

Tras varios intentos fallidos dónde sólo conseguimos pescar peces gato, fuimos a otro lugar donde Frank, Swan y yo por fin lo conseguimos… ¡Pesqué mi primera piraña! ¡Qué sensación!

Luego las comeríamos hechas a la plancha. ¡Deliciosas!

Nuestro tour en la selva había llegado a su fin, pero había sido una gran experiencia, y gran culpa de ello la tenía Frank, un guía divertido, responsable y un gran conocedor de la selva, que se esfuerza para que sus “clientes” pasen unos días inolvidables.

Nos despedimos felices por estos días que habían pasado tan rápido…

Al volver a Iquitos, Thomas y yo decidimos que no nos quedaríamos en ese hostel de mala muerte otra vez y fuimos a otro mucho más tranquilo, por sólo 5 soles más.

Esa noche fuimos a cenar Pizza y tomar algo para despedirnos, ya que al día siguiente Thomas y yo separábamos nuestros caminos: el tomaba un vuelo a Lima, yo iría a probar la ayahuasca.

Encuentras mucha gente en el camino, pero Thomas es de esas personas a las que de verdad quieres volver a ver y con la que tuve la enorme suerte de compartir muchos momentos: Arequipa, Huaras y la selva.

Nos vemos pronto, amigo. Gracias por todo.

3 Comentarios

  1. Hola Juan

    Realmente estamos muy contentos de poder haber sido parte de esta experiencia junto a ustedes y todo el equipo de trabajo de Ecological Jungle Trips esta agradecido por este excelente Blog, Frank los manda un fuerte abrazo y saludos de su parte.

    A todo las personas o viajeres que se animan a tener una excelente experiencia no dude en contactarnos que estamos muy contentos de poder ayudarles y ser parte de su proxima experiencia explorando la selva Amazonica.

    Website: http://www.ecologicaljungletrips.com
    Phone: +51-949-65-14-74 (Whattssap Number)
    @: ecologicaljungletripsiqt@gmail.com
    Ciudad: Iquitos,Peru

    Pedimos la autorización a Juan que nos permitan publicar los datos de contacto en su excelente blog,

    Diego weill and Alex weill, Listos para explorar la selva junto a ustedes

    Agradecerles de todo corazon, Bendiciones y muchos exitos.,…!!!!!

    • juanpika

      ¡Claro chicos! ¡No hay problema! Muchas gracias a ustedes por el trato recibido. 100% recomendado Ecological Jungle Trips

    • juanpika

      Por supuesto! Podéis compartir cuánto queráis! ¡Fue un placer disfrutar de todo esto gracias a vosotros!
      ¡Un saludo!

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