Viviendo la experiencia de mi vida

Amigos

Aquel 5 de mayo de 1996 que nunca olvidaremos…

Domingo 5 de mayo. Año 1996. Una fecha que, los alumnos de por aquel entonces 4º B de EGB del Colegio Público Francisco de Goya de Almería, nunca olvidaremos. Una fecha que cambiaría nuestras vidas de forma radical. Un golpe de la vida que ningún niño debería recibir a esa edad.

Para la gran mayoría de nosotros, aquel lunes 6 de mayo de hace hoy exactamente 24 años, era un lunes más de colegio. En mi caso, me levanté, desayuné y me preparé para ir a esperar al autobús. Durante el trayecto, nada hacía presagiar que ese sería un lunes muy diferente a cualquier otro lunes. Pero, al llegar al colegio, a cada uno de nosotros nos fueron dando la noticia… Una noticia que muchos, yo incluido, no alcanzábamos a comprender…

Pero déjame que os hable de un niño muy especial, llamado Pablo. Pablo era uno de los compañeros más queridos de nuestra clase. Un chico alegre, divertido y muy bueno en todos los deportes. Ese al que siempre querías tener en tu equipo. Además, recuerdo que tenía loquitas a todas las chicas de la clase con su carita de niño bueno y su «media melena» rubia…

Navidad en el Goya

Pues resulta que, nuestro Pablo, había sufrido un grave accidente de coche el día antes, ese primer domingo de mayo, Día de la Madre. Había sido hospitalizado y había estado ingresado unas horas… pero, según nos contaron, no había conseguido ganar ese partido. Y a nosotros, a partir de aquel momento, nos tocaba hacernos a la idea de que nunca más volveríamos a jugar con nuestro amigo.

En las pistas del colegio Goya

La muerte es un tema que vemos muy lejano cuando somos pequeños. La vemos en la tele, en las películas o escuchamos historias sobre ella. Pero nadie nos enseña a afrontarla. Nadie nos habla de ella directamente. Nadie nos dice que está entre nosotros.A esa edad, los niños somos inmortales (o creemos serlo) y esa palabra, «muerte», no va con nosotros. Incluso jugamos a la guerra… Entonces… ¿Cómo se hace uno a la idea, con tan solo 9 o 10 años, de que, ese amigo y compañero, al que habías dicho adiós el viernes, ya nunca volverá a clase? A la idea de que se ha ido para siempre. A la idea que no volverás a ver su sonrisa, a jugar con él, a reír con sus bromas..

Mis recuerdos de aquel día, aunque imborrables, están algo difuminados. Recuerdo que Don Pedro, nuestro tutor, con sus gafas de sol puestas en clase para que no viéramos sus lágrimas, nos dio la mañana libre, para dibujar o escribir lo que sintiéramos, lo que quisiéramos. Recuerdo que en el recreo los mayores del colegio venían a decirnos que lo sentían mucho. Recuerdo como nos mirábamos todos sin saber qué hacer… Y sin poder dejar de llorar.

Y recuerdo nuestra «salida». Esa salida que no quieres hacer, que no quieres repetir nunca más en tu vida. Nos llevaron a dar nuestro último adiós a Pablo. No recuerdo si fue ese mismo día, pero recuerdo como casi toda la clase fuimos a despedir a nuestro amigo a su velatorio… Pero Pablo nunca se fue. Se quedo siempre entre nosotros y entre los niños y niñas de aquella clase del Goya.

Y hoy, como cada 5 de mayo, te vuelvo a recordar, Pablo. Y sé que no soy el único. Que la mayoría de tus compañero de clase, aún amigos la mayoría de ellos, se acuerdan de ti. Y no sólo este día, el del triste aniversario de aquel fatídico accidente, si no en muchas acciones de nuestro día a día. Nos hiciste un grupo de amigos unidos, fuertes y humildes. Porque nos enseñaste que la vida puede ser muy corta. Que no sabemos si al despedirnos de alguien, puede que sea por última vez. Y que debemos aprovechar y disfrutar cada día con alegría, como tú lo hacías, siempre con una sonrisa.

El reencuentro de aquella clase, muchos años después

Otro 5 de mayo sin ti, pero contigo en el recuerdo.

5 de mayo de 1996. Ese día que los niños de una clase de 4º de EGB se convirtieron en hombres y mujeres de golpe.

De tu amigo Juan, con todo el cariño de mi corazón, para ti, Pablo. Sigue cuidando de nosotros como siempre lo has hecho.

5 Comentarios

  1. Ana Sánchez León

    Que bonito Juan, que os acordéis de ese compi del cole en esas edades que todo es felicidad y de momento, esa noticia. Securo que Pablo sigue con vosotros. Un beso

  2. Francisco Pascual

    Muchas gracias por vuestro recuerdo, se ve que otra virtud de Pablo era tener buen ojo y rodearse de buena gente como vosotros. Un abrazo de parte de sus padres

  3. Nieves ayala

    Que buen compañero que eres Juan desde allí arriba nos cuidará tkm compañero.

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