juanporelmundo

Viviendo la experiencia de mi vida

3 meses no son nada…

¿Recordáis que estabais haciendo el 11 de octubre, hace hoy exactamente 3 meses? Yo si. ¡Vaya qué si! Estaba dándole un giro de 180º a mi vida: Juan, el típico “pardillo” almeriense se convertía en un mochilero trotamundos. Suena bien, pero paremonos un momento a analizar estas palabras:
Mochilero: persona que viaja con mochila. La última vez que me puse una mochila en los hombros fue cuando iba de campamento de verano con los Scouts…


Trotamundos: persona que recorre el mundo. El viaje más largo que había hecho hasta la fecha no superaba los 15 días….


Así que, con estos precedentes, creo que podéis imaginar mi inexperiencia preparando la mochila o mis nervios al coger mi primer vuelo para empezar… ¡Una vuelta al mundo! 


Pero aquí sigo, 90 días después, 4 países sudamericanos en mis espaldas y… ¡con la ilusión del primer día! (Y un poco más de barba)


Es verdad que he aprendido mucho… ¡Muchísimo! (¡Tenéis que verme haciendo la mochila ahora!) Pero aún me considero un novato en esto de vivir viajando. 


“Por ahora, y de momento, no me he cansado de viajar”

Sueños lentos, aviones  veloces. Izal

También he de decir que… ¡ME ENCANTA! (al menos por ahora), y… ¿cómo no? Imaginate un día así:

Despertarte de madrugada para ver amanecer en el salar de Uyuni, meditar en una ecoaldea pérdida en los Andes, desayunar salteñas en el mercado de Sucre, subir por la mañana a un volcán activo en Pucón, comer contemplando las cataratas de Iguazú, tomarte el digestivo con hielo del glaciar Viedma (sobre el que has caminado previamente), echarte la siesta en una playa paradisíaca de Ilha Grande en Brasil, merendar tras coronar el Fitz Roy, ver la puesta de sol sobre Rio de Janeiro, cenar un sabroso asado en Buenos Aires, tomarte unas cervezas en el barrio Bellavista de Santiago, ir a bailar “cueca” a Valparaíso, ver una lluvia de estrellas en el desierto de Atacama e irte a dormir a casa de un completo desconocido en El Fin Del Mundo: Ushuaia.




Y no saber si al día siguiente visitarás las minas de Potosí, avistarás ballenas en Península Valdés o harás el descenso de “La Carretera de la Muerte” en bicicleta cerca de La Paz… Porque cada día se te ofrecen mil posibilidades… Y eso es lo que estoy intentando hacer: vivir cada día como si fuese el último, aprovechando cada oportunidad que se me presenta.

“Tú sabes que los días apenas nos dan para un vivir apresurado…”

Sólo un poco. Manolo García.


Pero voy a ser completamente sincero: no todo es alegría y felicidad, hay momentos duros. Si me preguntáis hace una semana, cuando una gastroenteritis me dejó k.o. durante dos días y pasé uno de los peores viajes en bus de mi vida, seguramente os hubiese dicho que quería volver a mi casa para que mi mami me diese muchos mimos…

O cuando a tu talón le da por inflamarse y cada paso se convierte en una tortura subiendo una montaña…

O cuando tienes ese momento de “morriña” y echas de menos a tu familia, amigos… personas que te importan y que están tan lejos…


Pero esos malos momentos (realmente muy pocos por ahora, toco madera) te hacen reflexionar y valorar aún más todo lo maravilloso que estás viviendo.



Siento que estoy aprendiendo cosas cada día, pero sobretodo creciendo y cambiando como persona…


En el plano personal, he vivido experiencias que me han llevado al límite físico, pero también otras que han puesto a prueba mi mente y mis emociones.

Hace un mes, por ejemplo, celebré mi segundo mes de viaje “renaciendo” de la madre tierra en un Temazcal, algo que me hizo “mirar” en lo más profundo de mí… Fue algo increíble, aunque muy difícil de explicar con palabras…

He visto y sentido también las dificultades y diferencias del pueblo sudamericano: cada país es totalmente distinto al anterior tanto en lo cultural como en lo social…


Y, si seguís un poco mi blog o simplemente me conocéis un poco, sabéis lo que más me está gustando en este viaje: LA GENTE, sin duda. Puedo contar con los dedos de una mano las personas que han sido desagradables conmigo, en serio.

Pero la cantidad de gente amable, simpática, extrovertida, divertida, generosa… ¡No os lo podéis imaginar!




Dormir en casa de extraños, pasar Nochebuena con completos desconocidos o hacer un tour de tres días en Jeep con gente muy diferente a mi… y que todas esas personas se conviertan en amigos o casi familia


O la alegría de llegar a un hostel y reencontrar por casualidad amigos que hiciste en otro lado (el mundo es muy pequeño, de verdad) o tomarte unas cervezas con alemanes, franceses, holandeses, australianos, peruanos,argentinos, chilenos… que acabas de conocer y reirte a carcajadas…

Adoro esos momentos.


Sin contar la suerte que tuve de poder viajar con mi familia durante un tiempo… ¡¡La gente alucinaba con mi padre y mi hermana y su auténtico espíritu mochilero!!



Y sin olvidar a mi compañero de aventuras, Harry, con él todo es mucho más fácil… ¡Mirad que bien nos llevamos!:


¡Y mi querido e inseparable Wall-e!


Así que nada, espero que podáis disfrutar un poco del viaje conmigo, (yo me lo estoy pasando bomba) es lo que intento con este blog, (siento el retraso, pero es complicado con las wifis que hay y el tiempo que tengo), sé que a muchos os gustaría estar en mi piel, por ello intento transmitir al máximo mis sensaciones. Y os agradezco de corazón las muestras de apoyo y los mensajes positivos que me enviáis, no sabéis cuánto se valoran aquí…


No soy de dar consejos, pero si alguna vez pensáis hacer algo así, ¡adelante, se puede! Y os lo digo como lo pienso: esta fue la mejor decisión que he tomado en mi vida. 

Bueno, os voy dejando que me voy a intentar coronar mi primer seis mil: el Huayna Potosí.
Besos y abrazos. ¡Gracias por estar ahí! ¡Os quiero!

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