Cómo decía al final del último post, tras tomar el bus en Ushuaia dirección El Calafate tuvimos una serie de catastróficas desdichas: un viaje que debía durar (sólo) unas 16 horas, terminó durando 2 días. Todo iba bien, magníficos paisajes...

Nuestro vuelo hacia Ushuaia salía a las 4:30 de la mañana, así que tras despedirnos agradecidos de Ariel, pasamos la noche en el aeropuerto y dormimos en el avión. Al despertar, las vistas desde la ventanilla fueron impresionantes: Ushuaia, la ciudad más al sur...

Dejadme que os ponga en situación: una de las tardes en Córdoba, nada más despertar de una siesta, Harry empieza a hablarme de Puerto Madryn, de ballenas, de autobuses de más de 30 horas...

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